Obsesión.

Edmund de Waal, El Oro Blanco. Historia de una obsesión.

Editorial Seix Barral.
1. f. Perturbación anímica por una idea fija.

2. f. Idea fija o recurrente que condiciona una determinada actitud.
Uno se imagina que una obsesión es algo fatal que se debe desencadenar por un amor no correspondido, por un enemigo, por una ambición… pero también hay obsesiones por cosas tan aparentemente inofensivas como la canción del verano. O por un color.

Si nos lee alguien que se dedique a la moda, al diseño gráfico o al arte lo entenderá enseguida. Un día te levantas y solo se te ocurre azul celeste. Parece que hasta que no te llenas los ojos de ese color no puedes descansar. Y quien dice azul celeste dice verde oliva, marrón chocolate, amarillo pálido, bermellón… Blanco.

Edmund de Waal es ceramista y escritor. Sus obras transmiten una paz sencilla, como esos cuencos japoneses que parecen perfectos por su imperfección. Algo silencioso. La verdad es que no conocíamos su cerámica hasta que leímos el libro y fue el libro el que nos llevó a su arte. 

El Oro Blanco, historia de una obsesión narra de forma muy personal la larga historia de algo que usamos a diario: la porcelana. Desde China a la corte de Sajonia, Inglaterra o los campos de concentración del nazismo, el autor mezcla la historia de la porcelana, los avatares para conseguir su secreto, las traiciones, las guerras, los alquimistas, los dragones de Federico el Fuerte o el comercio con las colonias americanas. Parece mentira que una taza de té tenga tantas cosas detrás, pero así es, muchas veces estamos rodeados de cosas a las que no damos importancia, pero que encierran pedacitos de la Historia así, con mayúsculas. La porcelana es una de ellas; prácticamente desconocida en Europa hasta el siglo XVIII, conseguirla (y después poder fabricarla) fue una obsesión tan grande que ahora, en un mundo casi sin secretos, es difícil de imaginar.

Y todo esto De Waal lo va entretejiendo con su propia búsqueda como artista, con su obsesión por el Blanco. Porque el blanco lo contiene todo. Es la nada, la pureza primera, pero también es la posibilidad de todo, de transformarse en cualquier cosa. Y eso es también la porcelana: materia transformada por el tiempo, el agua y el fuego.

Todo muy interesante pero… Pero la traducción es verdaderamente infame. Una pena, en un libro tan interesante; hay frases como “resplandor nochiémigo” que suenan, como mínimo, bastante extrañas. Un verdadero fallo en una edición tan cuidada.

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